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EL LAGAR DE LA FAMILIA RECURT

 

En el término de Monzón, ya en la linde con Binaced, emerge una gran roca alargada de arenisca que muestra diferentes entalladuras fruto del trabajo humano, con el fin de acondicionarla para determinas labores agrícolas. Se trata de un conjunto relacionado con la producción vitivinícola de los campos del entorno. Enrique Recurt, descendiente de la familia propietaria de la finca, nos acompañó para visitar cada uno de los espacios de esta roca.

De la importante producción vitícola familiar en tiempos pasados apenas quedan media docena de cepas agarradas al roquedo. Enrique nos recuerda que él ha visto y ha trabajado de joven las grandes plantaciones de viñedo familiares. Hurgando en la memoria nos cuenta que se producían entre cuatro y cinco mil litros de vino; la uva la transportaban hasta su casa de Monzón donde tenían el lagar y tres grandes cubas, además de pequeños toneles.

 Cepas del antiguo viñedo que había plantado en la finca.

Cepas del antiguo viñedo que había plantado en la finca.

En la cara del roquedo que da hacia el este podemos contemplar los lugares que se utilizaban como habitáculos durante las labores en el viñedo. El espacio central, del que apenas quedan los mechinales tallados en lo alto de la roca para sujetar los maderos de soporte de la techumbre, es una especie de abrigo natural que se prolongaba con una construcción en mampostería, como bien recuerda Enrique, y de la que ya no queda nada. Sí se aprecian unas entalladuras que debieron servir de chimenea y otras para colocar algunos útiles. Este lugar se debía habitar durante las temporadas en las que se realizaban procesos agrícolas relacionados con el viñedo y, especialmente, cuando la uva empezaba a madurar con el fin de protegerla de los amigos de lo ajeno; en esos días había que estar presente en el viñedo para vigilarlo, pues como dice el refrán “El miedo guarda la viña”.

Parte del roquedo que servía como vivienda.Parte del roquedo que servía como vivienda.

A pocos metros del espacio que ocuparían las personas encontramos una pequeña excavación en la pared a modo de caseta que bien pudo estar destinada a cuadra para alojar a un par de animales de tiro. Este posible uso vendría confirmado por los dos agujeros tallados en lo que serían las jambas de la puerta, y otro en el interior, y por los estribos que servirían para fijar una tranca de madera para cierre. La ocupación como cuadra de este espacio estaría limitada a los días en los que las tareas del campo, y sobre todo la vendimia, requirieran la presencia de los animales de labor. Y digo esto porque este habitáculo bien pudiera haber tenido otro uso, pues en la parte alta del techo se abre un agujero de unos 10 centímetros de diámetro y más de un metro de largo que comunica con la parte alta de la roca. Este agujero fue tallado como punto final de unos conductos o canalillos que, al parecer, transportarían el agua de lluvia que cayera en la roca, además de la que se recogiera en el lagar rupestre que luego veremos y que sería el centro de la producción vinícola. ¿Pero para qué hicieron este agujero? Dado que no hay testimonio oral que nos confirme su uso, vamos a plantear la hipótesis de que se tratara de un espacio para realizar una parte del proceso de aprovechamiento del orujo o brisa resultante de la elaboración del vino; ¿podría ser para para la producción de anís? Para la obtención del alcohol que todavía queda en la brisa se necesita agua y fuego; agua que sirva para la refrigeración del serpentín que conduce el vapor de alcohol resultante de la cocción de las brisas en un caldero, y fuego para mantener la temperatura del caldero durante algunas horas. Los canalillos que surcan la superficie de la roca servirían para conducir el agua recogida en el lagar (pues las tareas de la vendimia y el prensado ya habrían concluido) hasta el recipiente de refrigeración.

 Cuadra con los agujeros para atar a las caballerías.

Cuadra con los agujeros para atar a las caballerías.

 Agujero para atar a las caballeríasDetalle del agujero para atar a las caballerías.

 Ubicación del agujero que comunica con la cuadra o cueva de fabricar anís.Ubicación del agujero que comunica con la cuadra o cueva de fabricar anís.

La parte principal de todo este conjunto se encuentra en la parte alta del  roquedo. Se trata de un lagar rupestre de grandes dimensiones que dispone de los dos principales recipientes que se necesitan para obtener el mosto de la uva. La pisadera, de gran superficie y poca profundidad, donde se estrujaban los racimos, que tiene una base plana ligeramente inclinada hacia un orificio de desagüe que se cerraba con un filtro de materia vegetal. Este agujero comunica directamente con el laco, un recipiente de menores dimensiones pero de mayor profundidad, tallado a un nivel más bajo, y en cuya base se aprecia un pequeño cuenco para depositar las materias sólidas que hayan filtrado, y también para facilitar la limpieza.

Dimensiones del lagarDimensiones de lagar

Este lagar rupestre no se ha utilizado desde hace varias décadas, y quizás más de un siglo, pues Enrique no tiene referencia de que su padre o su abuelo hubieran trabajado en él. Al haber permanecido tanto tiempo sin uso se ha acumulado en él la tierra fértil, lo que ha facilitado el desarrollo de vegetación. Un grupo de vecinos de Binaced se ha animado a limpiar el lagar para reproducir la tarea de pisado de la uva y tratar de comprender cómo se obtenía el mosto en este tipo de lagares.

Limpiando el lagar.Limpiando el lagar para hacer una recreación de su uso.

Una vez limpio el lagar, con un manojo de cañas se fabricó el filtro que debía taponar el agujero que comunica la pisadera con el laco. Para este filtro se aprovechaba en cada zona la materia vegetal propia del entorno. Como se trata de una recreación, algunos vecinos de Binaced han aportado una pequeña cantidad de racimos de uva, conscientes de que su mosto no va a poder ser aprovechado por no ofrecer la piedra unas mínimas condiciones higiénicas. Un grupo de colaboradores fueron vaciando los contenidos de las cestas en la gran pila de la pisadera. En esta recreación nos ha acompañado Paco Bescós, de la localidad de Panzano, quien conoce bien los secretos de la elaboración tradicional del vino. David Alamán y Santiago Herbera fueron los dos voluntarios que descalzaron sus pies y apoyaron las manos sobre los hombros del compañero para proceder al pisado de la uva. Según las apreciaciones de Paco “… en la forma de pisar el grano tendrían que ir haciendo círculos, porque al pisar, el cuerpo, por su propia inercia donde más fuerza tiene es en el talón. Entonces, al ir haciendo círculos, el propio pie va removiendo las barrazas. Igual que va la tierra alrededor del sol. El pisador hace igual, va girando sobre sí mismo y alrededor del lagar. Los propios pies van moviendo la uva. Lo que más trabajo hace a la hora de chafar son los talones, que es donde descansa la gravedad del cuerpo. La planta ayuda a remover, pero chafar chafa poco porque hay poco peso.”

Pisando las uvas en el lagar.Pisando las uvas en el lagar.

A simple vista, Paco hace una valoración de la cantidad de uva que se podría recoger en la pisadera: “Los dos mil kilos sí que cabrán. Tendrá sus dos metros y medio por dos, por 50 o 60 cms de profundidad. Tranquilamente los 2.000 kilos, más bien más que menos. Aproximadamente se podrían sacar 1.400 litros de mosto, pues la uva hace un 70% de mosto y un 30% de desperdicio.”

El mosto resultante del pisado y estrujado de los racimos de uva pasa entre las cañas que hacen de filtro reteniendo las materias sólidas, y cae en el laco. El residuo queda en el filtro y el caldo se vierte más clarificado y limpio. El reposo del líquido en el laco facilitaría que los pocos residuos que hubieran podido pasar por el filtro quedaran asolados en el fondo.

La construcción de este tipo de lagares cerca de los viñedos queda justificada, sobre todo, cuando las bodegas se encontraban a gran distancia de los lugares de producción. Debemos tener en cuenta que la vendimia hay que realizarla en el instante en el que las uvas han llegado al momento óptimo de maduración, y en esta tarea hay que invertir el mínimo tiempo posible y la mayor cantidad de personas: “La uva, una vez que madura, hay que hacerla rápida, porque una vez que madura, aparte de que fermenta, los insectos hacen mucho daño, como tienen muchos azúcares, se van atraídos por el azúcar, pican los granos y luego, los granos picados fermentan; mientras están sin picar, el borfollo, el pellejo les hace de protección. En el momento que el insecto lo pica fermenta, le entra aire y fermenta.”

Tanto el esfuerzo humano como la mano de obra había que centrarlos en las tareas de la vendimia y del pisado de la uva. Todos los miembros de la familia aportaban su trabajo en esos días de recolección. El tener el lagar al lado del viñedo era una ventaja pues ahorraba el trabajo de acarrear los racimos de uva hasta la bodega y el reporte posterior para llevar hasta el campo la brisa u orujo resultante del prensado. Este subproducto se aprovechaba habitualmente como abono para la tierra y como alimento para el ganado aderezado con sal y con paja. De este modo se ahorraban los transportes con las caballerías.

El mosto almacenado en el laco se recogería antiguamente con unos recipientes para llenar los botos de piel y transportarlo hasta la bodega, donde se continuaría con el proceso de vinificación.

Llenando un recipiente con el mosto obtenido.Recogiendo el mosto que ha caído en el laco.

Pero, llama la atención en este lagar el canalillo que, desde la parte alta del laco, hace un recorrido para caer verticalmente por la pared. Supongo, y así hicimos la prueba que lo corrobora, que este canalillo serviría de sobradero del laco cuando éste estuviera lleno, pues podría ser bastante la cantidad de mosto que se produjera en una jornada y, quizás no diera tiempo a vaciar el laco. Cuando el laco se llenara, el mosto discurriría por el canalillo de la pared y al pie del roquedo sería recogido en recipientes de barro o en botos de cuero por medio de un envasador. De este modo, el acarreo del mosto hasta la bodega (que se encuentra a unos cinco o seis kilómetros) no correría tanta prisa como la tarea de continuar con la vendimia y el pisado de la uva.

Detalle del canalillo del sobradero del laco.Detalle del canalillo que baja desde el sobradero del laco.

Además, debido al tamaño y profundidad de la pisadera, es posible que su centro hubiera una prensa para estrujar todavía más el grano. Esta hipótesis estaría justificada por la entalladura en forma de conducto que hay en la base y que conduce el líquido hacia el agujero del filtro.

Gracias a Enrique Recurt, propietario de la finca donde se encuentra el lagar, y a un grupo de vecinos de Binaced (David Alamán, José María Mareca, Santiago Herbera, Iván Ferris y Alfredo Guillén) que colaboraron tanto en la limpieza como en la recreación de la pisada de la uva, hemos podido hacernos una idea del uso de estas estructuras talladas por el hombre en siglos pasados con una finalidad productiva.

Autor: EUGENIO MONESMA

Artículo publicado en la revista AVIARA de Binaced

 

 

 

CUEVAS RITUALES EN EL ALTO ARAGÓN (Sexta parte y última)

(Sexta parte y última)

LAS HIPÓTESIS:

 Si tenemos en cuenta que en estos lugares no se han realizado prospecciones arqueológicas y que en algunos de ellos hemos encontrado tradición oral, planteamos una serie de hipótesis que pueden ser algo atrevidas, pero que están abiertas a cualquier sugerencia.

De entrada tenemos como base de partida una serie de características comunes que vincularía a estas cuevas entre sí, como son:

-       La forma de la distribución interior.

-       La técnica de excavación a base de golpes de pico como muestran las huellas del impacto en la roca.

-       Suelen tener en la pared unos pequeños huecos para depositar luminarias o quizás idolillos.

-       El lugar elegido es la piedra de arenisca, bien por su facilidad a la hora de trabajarla o porque era la única existente en el territorio.

-       Están talladas en rocas que destacan en el paisaje, visibles desde lejos y protagonizando un espacio.

-       La existencia de yacimientos arqueológicos en el entorno con indicativos de poblamiento.

-       La temperatura elevada y la humedad del ambiente en el interior de la cámara.

-       Generalmente, en el entorno de muchas de ellas abundan las carrascas o encinas.

-       La orientación de las entradas no sigue unos cánones concretos y nos encontramos con aberturas a los cuatro puntos cardinales.

Manuel Benito defendió la tesis de que, por su forma interior y por los escasos testimonios que han llegado hasta nosotros, el uso primigenio para el que fueron excavadas estas cuevas sería que las mujeres infértiles pudieran conseguir el don de la maternidad, evitando ser mal vistas en el grupo social por su esterilidad (“la calamidad más terrible que los dioses pudieran enviar”). Pero sobre este uso nos llama la atención la gran concentración de este tipo de cuevas, unos diez ejemplares en un pequeño territorio que se extiende en la zona de Alberuela de Tubo y San Lorenzo de Flumen; también en el término de Sesa podemos contar cinco cuevas. Además se podría afirmar que con la concentración parcelaria algunas rocas que contuvieran cuevas han podido ser arrasadas por las máquinas para recrecer los campos de cultivo; si observamos un mapa con las localizaciones de las cuevas observaremos que en las zonas beneficiadas por los regadíos apenas podemos encontrar algún ejemplar.

Debemos tener en cuenta que estamos hablando de un territorio en el que no existen cuevas, ni abrigos naturales, ni dólmenes como se dan en la zona de la sierra de Guara; los dólmenes más meridionales se encuentran al pie de la sierra, por lo que la falda de Guara marca una separación entre el espacio de culto ritual de los dólmenes y las cuevas objeto de nuestro estudio. Por ello, pensamos que otro hipotético uso que se hubiera podido dar a estas cavidades en origen podría ser para albergar urnas funerarias en su interior e incluso para la celebración de rituales en torno a la muerte. Como afirma Mircea Elíade “El alma “habita” la piedra, como en otras culturas habita la tumba, que, por las mismas razones, es considerada como la “casa del muerto”. Fijada en una piedra, el alma se ve obligada a actuar únicamente en sentido positivo: fertilizando.”  

De los posibles rituales de nacimiento ya hemos hablado en la descripción de las pocas cuevas que, por la amplitud de la galería y de la embocadura, pudieran permitir la entrada a las mujeres embarazadas. No hay testimonio oral de este posible uso ritual, pero nos puede abrir una vía de hipótesis el hecho de que en la Cueva Negra de Fortuna (Murcia) se hacían este tipo de rituales como recogieron en 1997 J.F. Jordán Montés y otros, de la señora Paca Méndez: “Me decían mis padres que la Cueva Negra (…) que allí iban las mujeres a dar a luz (…) le echaban lumbres y dice que se quedó la cueva negra de todas las que iban allí a dar a luz (…). Que dicen que hacían el sacrificio de ir allí a dar a luz porque (…) era cosa santa”.

Cabe también la posibilidad de que en estas cuevas se realizarán rituales de iniciación de las mujeres del grupo. Uno de ellos podría ser la primera menstruación, en la que el cuerpo expulsa sangre que procede de una situación no violenta. Algunas culturas consideraban la sangre menstrual como un líquido impuro, peligroso o venenoso y se prohibía a la mujer preparar, manipular algún tipo de alimento. Y en otras culturas le conferían poderes mágicos. Plinio el Viejo, en su Historia Natural, nos habla de las propiedades de esta sangre “También hay acuerdo –en nada creería yo con más gusto que en esto- en que simplemente tocando las jambas de las puertas con esta sangre, quedan sin efecto las artes de los magos, la especie más mentirosa, como se puede juzgar.” Y también rituales de paso de los hombres jóvenes cuando pasaban a formar parte del grupo de guerreros o en otros momentos de su vida.

Un lugar cerrado como es el de este tipo de cuevas, que reforzaría la idea de aislamiento del mundo exterior, podría ser el más apropiado para las ceremonias de incubatio. Una práctica con fines curativos que se realizaba en época romana heredada de la medicina tradicional griega. Consistía en permanecer acostado en un recinto sagrado o en una caverna excavada en tierra para entrar en contacto con los dioses, ya sea a través de los sueños o por la ingesta de alucinógenos, para mandarles un oráculo o para decirles algo importante.

Analizando las 45 cuevas que forman este conjunto patrimonial hemos tratado de proponer una interpretación de los usos rituales que hipotéticamente pudieron realizar nuestros antepasados de las culturas precristianas. En esta propuesta debemos abrir el abanico de posibilidades, y no podemos descartar otras hipótesis que sean aportadas por

Cueva de Los Moros en Puymelero 1-1Cueva de los Moros de Venta de Ballerías.

La Mallata. VB-1    Cueva de La Mallata    

ESTADO ACTUAL DE LAS CUEVAS

El estado de muchas de estas cuevas rituales en la actualidad es bastante lamentable, pues no ha habido una protección legal e institucional al no estar consideradas como patrimonio cultural o arqueológico. Algunos ejemplares han sufrido los daños propios de la evolución natural de la piedra de arenisca, que a decir de los canteros “está viva”, fragmentándose una parte del bloque pétreo, por lo que queda el interior desnudo y expuesto a la intemperie y a la erosión. En otras, esa fragmentación de la roca, que no ha llegado a desprenderse, ha provocado la filtración de agua que, a su vez, arrastra la tierra de los campos llegando a colmatar tanto la cámara como la galería de entrada; en ocasiones esta tierra fértil ha servido de lecho para que algún litonero o las zarzas cubrieran una parte de la entrada.

Caseta de los Moros 2. Lastanosa.-1

Caseta de los Moros.- Lastanosa.-1Interior colmatado de tierra de la Caseta de los Moros de Lastanosa

Cueva de Tolosa en Sesa-1

Cueva Tolosa. Sesa-1Cueva Tolosa de Sesa, fragmentada, cubierta de zarzas y colmatado su interior.

 Suponemos que, a lo largo del último lustro, varias cuevas han debido desaparecer a la par que el conjunto rocoso que las alojaba, como consecuencia de las excavaciones y movimientos de tierras que se realizaron para la concentración parcelaria. Un ejemplo lo tenemos con la cueva de los Moros de Fañanás, de reciente destrucción a cargo del propietario del terreno ocupado por una granja. En el caso de la cueva de La Mallata de Venta de Ballerías, hace unas dos décadas fue casi cubierta por los restos del movimiento de tierras en la construcción de unas granjas en los terrenos asentados sobre el roquedo.

Cueva de los Moros. Fañanás.-1Roquedo donde se encontraba la Cueva de los Moros de Fañanás, hoy desaparecida.

La Mallata años 90-1Abertura superior de la cueva de La Mallata en los años 80

La Mallata 5. VB-1Interior de la cueva de la Mallata en la actualidad.

En este momento tenemos documentadas 45 cuevas de este tipo y creemos que va a ser muy difícil encontrar nuevos ejemplares. Menos posibilidades tenemos de hallar alguna que todavía permanezca cerrada, pues al tratarse de cavidades excavadas en origen para realizar en ellas rituales de la colectividad se supone que siempre han estado abiertas. Y en el caso de que se tratara de lugares de enterramiento, posiblemente habrán sufrido el expolio desde siglos pasados.

Pero, además, a este conjunto de cuevas que hemos analizado y expuesto habría que añadir una serie de elementos pétreos, también rituales, que emergen en este mismo territorio, de los que sí hay tradición oral de uso fecundante o leyendas que los vinculan a ritos sacrificiales. Estas piedras, que pudieron servir de lugar de culto a nuestros antepasados, están en estudio y serán objeto de otro trabajo.

CONCLUSIONES:

 De entrada, en este tipo de cuevas hemos descartado cualquier uso funcional de las mismas (refugio de pastores, eremitorio, etc.) debido a la incomodidad de acceso a través de una larga y estrecha galería con embocadura y al reducido tamaño de la cámara, así como la falta de luz.

Dado que no se han hecho excavaciones en el entorno y tampoco hay ningún grabado o figura que nos pueda dar una referencia cronológica, planteamos que se trata de lugares rituales de una época indeterminada, pero que podrían pertenecer a culturas precristianas que se asentaron en este territorio antes de la romanización. Sobre los rituales que en ellas celebrarían nuestros antepasados, serían varias las hipótesis que los investigadores de historia antigua y de religiones y ritos precristianos podrían plantear y este trabajo está abierto a esas nuevas propuestas. Lo que sí está claro es que nos encontramos con un conjunto de casi medio centenar de cuevas excavadas en base a una singular estructura formal interior que se localizan en el Alto Aragón y que, hasta el momento, no se ha demostrado la existencia de ejemplares similares en ningún lugar del mundo.

Frente a la creciente modernización de la agricultura en la zona de ubicación de estas cuevas y de otros conjuntos rocosos rituales, lo que lleva consigo la ampliación de las extensiones de regadío con el consiguiente riesgo de destrucción de las rocas donde se eligieron estos lugares de culto, creemos que son necesarias dos actuaciones urgentes. En primer lugar, la protección jurídica por parte de la administración con alguna de las figuras que impidan su modificación o destrucción. Y en segundo lugar, la realización de campañas de excavaciones en algunos de estos elementos pétreos que contribuyan a un estudio profundo desde distintas disciplinas.

LISTADO DE LAS CUEVAS POR TIPOLOGÍAS:

 Detallamos a continuación un listado con las 45 cuevas rituales que hemos localizado en el Alto Aragón y que son objeto de este estudio.

Galería con giro y embocadura:

-       Peña la Mora de Huerto.

-       Partida de Eloy Ibáñez de San Lorenzo de Flumen.

-       Peña Mora de Alberuela de Tubo

-       Cueva de los Moros (Puymelero) de Venta de Ballerías.

-       Peña Semuro de Piracés.

-       Valfonguera de Usón.

-       La Ratona de Sesa.

-       Castó de Sesa.

-       Tolosa de Sesa

-       Pinós de Sesa

-       La Copera de San Lorenzo de Flumen.

-       El Juncar de San Lorenzo de Flumen.

-       El Puente de San Lorenzo de Flumen.

-       Agujero Mazú de Torres de Montes.

 

Galería con giro y sin embocadura:

-       Piedra Seminario de San Lorenzo de Flumen.

-       Peña Mora de Ibieca.

-       Calle Tubo de San Lorenzo de Flumen.

-       Cueva la Cardeta de Montesusín.

-       Las Criatas de Blecua.

-       Caseta de los Moros de Lastanosa.

-       La Cova de Binaced y Esplús.

 

Galería con giro y con embocadura. Reutilizadas para almacenar el grano:

-       La Mallata de Venta de Ballerías.

-       Peña Lucía de Tramaced.

-       Ratoniello de Usón.

-       Peñeta de los Moros de Binaced.

-       Cueva de Peirón de Binaced.

 

Galería con giro, con pequeña embocadura y con doble entrada:

-       Ripas Altas de San Lorenzo de Flumen.

 

Galería sin giro y con embocadura:

-       Tozal Moro de Alberuela de Tubo.

 

Galería sin giro y sin embocadura:

-       As Lluellas de Torres de Montes.

-       Cueva As Lanas de Bolea.

 

Cuevas con entrada y con salida:

-       Cueva de los Moros de Bespén.

 

Abiertas:

-       Cueva Falsa de Castó de Sesa.

 

Dobles con embocadura:

-       Caseta de los Moros de Bespén.

-       Casa Monte Tubo de San Lorenzo de Flumen.

-       Tresplano o Algarillo de Torres de Montes.

 

Dobles sin embocadura:

-       Cueva de los Moros de Ibieca.

-       Cueva de la ermita de la Virgen de la Alegría en Monzón.

 

De cuatro cámaras:

-       Cuevas del Agujero de San Lorenzo de Flumen.

 

De difícil clasificación:

-       Puyalón de Usón

-       Cueva del Vedado de Mancho en Bespén.

-       Cueva del huerto de río de Bespén.

-       La Tinaja de Venta de Ballerías.

 

Pendientes de reconocer:

-       El Palomar de Monzón

-       Cueva de La Mora de Monzón.

 

Desaparecidas:

-       Cueva de los Moros de Fañanás.

 

BIBLIOGRAFÍA:

Benito, Manuel.- 2006. Piedras y ritos de fertilidad en el Alto Aragón. Antig. Crist. (Murcia) XXIII, pag. 813-860.

Jordán Montés, J.F. y Molina Gómez J.A..- (2003) Partos milagrosos en la Cueva Negra de Fortuna.

Plinio el Viejo. Historia Natural.

 

CUEVAS RITUALES EN EL ALTO ARAGÓN (Quinta parte)

(Quinta parte)

REUTILIZACIÓN DE LAS CUEVAS:

Algunas cuevas que muestran su galería con giro y con embocadura, pudieron ser reutilizadas para almacenar grano u otro tipo de alimentos. En estos casos, con la desaparición de los principios exclusivamente rituales se pasaría a una función utilitaria.

Este es el caso de la cueva de la Mallata de Venta de Ballerías, la Peña Lucía de Tramaced y la cueva Ratoniello de Usón, en las que se observa una abertura rectangular en la parte superior de la cámara, con un rebaje tallado para el ajuste de la tapa de cierre. Esta losa facilitaría el almacenamiento hermético del grano contenido en el interior, teniendo en cuenta que el agujero de la embocadura del suelo de la cámara se cerraría también con una tapa ajustada.

Cueva Ratoniello. Usón-1 Cueva Ratoniello de Usón. Abertura con ajuste para tapa.

Peña Lucía de Tramaced.-1

 Cueva de la Peña Lucía de Tramaced. Abertura superior para ajuste de una tapa:

Casa Monte Tubo-1El agujero de la embocadura se repicaba para ajustar en él una tapa que impidiera la salida del grano por el suelo.

Dos cuevas de Binaced, La Peñeta de los Moros y la de Peirón, también debieron ser adaptadas como cías, pero ampliando el espacio de la cámara casi al doble de su capacidad ya que la roca disponía de volumen suficiente para prolongar la cavidad. En las aberturas que dan a la parte superior en ambas cuevas se aprecian unas entalladuras y mechinales que debían servir para el ajuste de las correspondientes tapas de cierre. Se desconoce la época en que estas cuevas debieron ser adaptadas como depósitos en los que almacenar el grano.

Cueva de Peirón Binaced-1

Cueva de Peirón. Binaced.-1

Peñeta de los Moros 1-1

Peñeta de los Moros 2-1Cuevas de la Peñeta de los Moros y de Peirón en Binaced.

 Los pastores también debieron tener protagonismo en la reutilización de algunas de estas excavaciones en la roca arenisca. A mitad de altura del roquedo de la Peña Silvano o Seminario de San Lorenzo de Flumen, que tiene excavada una cavidad en la parte alta de la pared, se observa una línea de mechinales que servirían como apoyo de los maderos de un tejado de cierre para una cabaña pastoril. Esta hipótesis está refrendada por diversas inscripciones incisas en la piedra, a la altura apropiada para ello, con nombres de algunos de los pastores que por allí pasaron y cuya fecha más antigua es la de 1683.

 Silvano 2. SLF-1

Peña Silvano o Seminario de San Lorenzo de Flumen.

Silvano 1. SLF-1 Detalle de la inscripción de 1683

Silvano-1 Detalle de otras inscripciones pastoriles.

Otra cueva adaptada como aprisco para el ganado y como vivienda para los pastores es la de La Mallata en Venta de Ballerías (el topónimo ya nos indica un uso ganadero). En su base quedan los restos de un muro de mampostería y un pesebre adosado a la pared rocosa en la que los pastores grabaron figuras humanas con rasgos de aves, cuchillos y otras incisiones geométricas; este tipo de inscripciones, con nombres y fechas, también se encuentran en el primer tramo de la galería de entrada a la cueva. La Mallata 1. VB-1Cueva de la Mallata en Venta de Ballerías.

La Mallata 2. VB-1

La Mallata 4. VB-1 Detalles de los grabados pastoriles.

Junto a la Caseta de los Moros de Bespén todavía se aprecian los restos de la estancia de ganado que allí se encerraba hasta hace muy pocos años; restos de excrementos que llegan hasta el interior de la cueva, dejados por las trepadoras cabras; también son notables las modificaciones que debieron hacer los pastores de ampliación de las galerías de acceso para ocupar los espacios interiores como alojamiento.

Caseta de los Moros. de Bespén-1 Caseta de los Moros de Bespén.

Y en lo poco que queda de la cueva Pinós de Sesa podemos interpretar que los pastores romperían la roca para dejar a la intemperie la cavidad y poder acceder a ella fácilmente; el testimonio oral de los vecinos de que allí descansaba el ganado en las horas de más calor nos confirmaría el comportamiento de los pastores para facilitarse el acceso a esta oquedad que brindaba frescor al mediodía.

Cueva Pinós. Sesa-1

 Cueva Pinós de Sesa

 Algunos arqueólogos y estudiosos de los fenómenos antrópicos rupestres podrían plantear la interpretación de un uso primigenio de estas cuevas como eremitorios. Una serie de argumentos nos hacen descartar que estas cavidades fueran excavadas para tal fin:

- La entrada a los eremitorios es directa desde el exterior y el anacoreta o ermitaño, sentado en su aposento, podía observar perfectamente el exterior.

- El acceso al interior de los eremitorios rupestres siempre es cómodo para poder entrar directamente de pie.

- Los eremitorios disponían generalmente de un lugar dedicado a pequeño altar o santuario.

- Los anacoretas necesitaban luz; por eso en la adaptación de algunas de estas cuevas se abrieron pequeños ventanos para disponer de luz solar y que tuviera ventilación el habitáculo.

El uso de algunas de estas cuevas como eremitorios debió suponer la adaptación de su interior a las nuevas funciones. La Piedra de Silvano o Seminario de San Lorenzo de Flumen tiene dos estancias en el interior separadas por un tabique tallado en la misma roca; un pequeño ventanuco con repisa se abre al exterior y junto a él una cruz incisa en la pared, como un símbolo de cristianización del lugar; la abertura al exterior de un trozo de roca ha podido deberse a la erosión con el paso del tiempo; todo ello nos sugiere una reutilización posterior de esta cueva como eremitorio, pues dispone de los dos espacios necesarios para la vida contemplativa: la habitación y el altar.

Silvano 3. SLF (2)-1Detalle del ventanuco y de la cruz.

Silvano 4. SLF-1 Detalle de una de las dependencias.

Esa posible reutilización como eremitorio la podemos plantear también en la cueva de La Copera de San Lorenzo de Flumen, en cuya pared exterior, a pocos centímetros de la boca de entrada, se talló una cruz latina con forma de vela como indicador de un lugar cristianizado; además, un pequeño ventanuco que comunica la cámara con el exterior serviría para la ventilación e iluminación del habitáculo.

La Copera 3.- SLF-1

La Copera 4. SLF-1Cueva de La Copera. Con ventano y cruz.

Otra cruz tallada en la roca, que posiblemente se destinara a cristianizar un lugar pagano, la encontramos en lo alto de la roca donde se excavó la cueva de Tresplano de Torres de Montes.

Cueva de Tresplano. Torres.-1Cruz en la roca de la cueva de Tresplano.

 Y en ese mismo pueblo, en el Agujero de Mazú, que la tradición popular atribuye “a tiempos de los moros”, encontramos otro símbolo de cristianización también en lo alto del roquedo, materializado en un pedestal de forma cúbica con una inscripción en la que se puede leer: “En el año de 1816 se…” (parece que pusiera repuso, o repicó, pues están erosionadas las letras y no podemos entender la última palabra). El vecino José Laguarta nos confirma que, hasta la Guerra Civil, sobre este sillar se erguía una cruz tallada en piedra que actualmente se encuentra en la barbacana de acceso a la iglesia de la localidad. Esta cruz, en su lugar de origen sobre la piedra, cumplía la función de exconjuradero para ahuyentar las tormentas.

Agujero de Mazú 2.1

Agujero de Mazú 4-1

 Soporte de la cruz y cruz de la roca del Agujero de Mazú.

 (Fin de la Quinta parte)

CUEVAS RITUALES EN EL ALTO ARAGÓN (Cuarta parte)

(Cuarta parte)

LA ESTRUCTURA:

La estructura formal de estas cuevas, con su galería en ángulo por la que apenas puede pasar una persona de rodillas, la embocadura de acceso y la reducida cámara oscura nos sugiere un paralelismo con el útero materno. Esta analogía nos conduce al planteamiento de hipótesis de uso de estas cuevas para rituales relacionados con la fecundidad de la mujer, con la menstruación, con la incubatio y con otros ritos de paso que requirieran el aislamiento del individuo, bien solo o acompañado.

Agujero de Mazú 3.1Agujero de Mazú.- Torres de Montes

El Juncar 1.- SLF-1El Juncar.- San Lorenzo de Flumen.

El Puente 1. SLF-1El Puente.- San Lorenzo de Flumen.

La Copera 1.- SLF-1La Copera.- San Lorenzo de Flumen.

Peña La Mora 2.- HuertoPeña La Mora.- Huerto.

Peña Mora de Alberuela.-1Peña Mora.- Alberuela de Tubo.

La disposición del interior de las cuevas y de sus galerías obliga a salir de ellas con la cabeza por delante, del mismo modo que cuando se nace a la vida. Podríamos estar ante un renacer tras un rito de purificación o iniciático. Para salir de la cueva de la Peña Lucía de Tramaced, al bajar por la embocadura para entrar en la galería hay que hacer un giro de rotación que nos coloca de frente a la salida, es la misma rotación que debe hacer el bebé cuando tiene que salir del vientre de la madre, es decir, girar la cabeza para embocarse en el conducto vaginal y nacer. Solo en el caso de la Cueva de los Moros de Bespén, el deslizamiento por la bajada de la cámara se realiza con los pies por delante, obligados por su configuración que solo permite la salida.

Peña la Mora de Huerto-1Salida de la embocadura.

_MG_0147-1Salida de la galería.

Para poder distinguir lo que podrían ser efectos de la erosión y comprender la técnica de construcción de este tipo de cavidades hemos contado con los conocimientos y experiencia de Pedro Anía, continuador de la tradición de una saga de canteros de Calatorao. A la vista de algunos ejemplares en la Localidad de San Lorenzo de Flumen este experto cantero nos informa que las huellas curvadas dejadas por los golpes indican que se debió excavar con algún pico pequeño, podría ser de metal o de un material lítico más duro que la arenisca. La técnica del puntero golpeado con la maceta no es aceptable por la forma de las marcas y porque requeriría un esfuerzo mayor en el momento de golpear en una posición tan incómoda.

_MG_0386-1

P1090103-1Detalles de las huellas de las picadas en la roca.

Por regla general, el suelo de la cámara de todas las cuevas que hemos visitado es plano, sin apenas rugosidades salvo las producidas por las marcas de los golpes del pico. Pero hay algunas excepciones en las que se observa que aquellos que excavaron estas cuevas trataron de modelarlo con alguna finalidad que desconocemos pero que nos arriesgamos a intuir. En el suelo de la cámara de la cueva Castó de Sesa se aprecia un rebaje a modo de pliegues que forma un pequeño recipiente; si una mujer adoptara la posición en cuclillas en este rincón de la cámara, su aparato genital quedaría directamente orientado a la oquedad.

Castó 2. Sesa-1

Castó. Sesa-1Cueva Castó de Sesa.

Otro tanto ocurre con la cueva de los Moros de Ibieca; en el suelo de una de sus dependencias se talló un rebaje en forma de dos lóbulos con un canalillo en el centro. Estas entalladuras nos sugieren que ambas cuevas pudieran tener alguna relación con un rito de iniciación a la primera menstruación. Y si, además, tenemos en cuenta que en ambos casos tanto la galería como la embocadura son más amplias de lo normal y la cámara tiene mayor capacidad en el caso de Sesa y en el de Ibieca dispone de dos dependencias, se nos abre una vía de hipótesis sobre un posible rito de nacimiento, con la parturienta acompañada por otra mujer del grupo social. Además, en la cueva de Ibieca se observa que los huecos que podrían destinarse a soporte de las luminarias en la pared son adecuados para agarrarse y hacer fuerza en el momento del parto.

Caseta de los Moros. Ibieca.-1Foto nº 1.- Cueva de los Moros de Ibieca. Entalladura en el suelo de la dependencia izquierda.

Caseta de los Moros 4. Ibieca.-1Foto nº 2.- Cueva de los Moros de Ibieca. Agujeros en la pared para colocar luminarias o como agarre durante  el parto.

Ritual en interior de la cueva-1                                                             Dibujo de Manuel Macías del rito del parto.

En la plataforma superior de algunos de los roquedos que albergan este tipo de cuevas se observan cazoletas de diferentes tamaños y en cantidad variable que bien pudieran haberse utilizado para realizar rituales de libación. Cazoletas o cubetas que se destinarían a contener las aguas lustrales caídas directamente del cielo o los productos (vino, aceite, miel…) con los que agradecer a los dioses los bienes recibidos de la Madre Tierra; o también para solicitar su benevolencia para las futuras cosechas. Un ritual muy parecido a nuestras actuales romerías que culminan con la bendición de los términos y con la petición del agua generosa para los campos. Como cazoleta o pileta singular hay que destacar la de La Cova, entre los términos de Binaced y Esplús, en la que además de la cueva, posiblemente de uso ritual, esta roca muestra en su parte superior una serie de cazoletas y una pileta de forma y tamaño especiales con una pequeña hornacina en la pared vertical del hueco.

La Cova. Esplús-1

La Cova 3. Esplús-1

La Cova 2. Esplús La Cova. Detalles del interior y de la pileta superior con hornacina.

(Fin de la Cuarta parte)

CUEVAS RITUALES EN EL ALTO ARAGÓN (Tercera parte)

(Tercera parte)

De las 45 cuevas documentadas, la de los Moros de Ibieca y la de la ermita de la Virgen de la Alegría de Monzón tienen dos cámaras a las que se accede por una única galería. En la primera de ellas, la galería, que es un poco más alta de lo normal, gira primero a la derecha y al final del segundo tramo gira a la izquierda apenas medio metro para abrirse a dos dependencias separadas por una pared; la de la izquierda muestra una entalladura en un rincón del suelo que bien pudiera haber tenido una finalidad desconocida para nosotros, aunque imaginamos relacionada con la maternidad; y en ambas dependencias se aprecian pequeños agujeros que podrían haberse tallado para la colocación de luminarias o como agarres.

Caseta de los Moros 2. Ibieca.-1

Caseta de los Moros 3.- Ibieca.-1Dependencia izquierda y divisoria de la Caseta de los Moros de Ibieca.

En la cueva de Monzón la galería entra recta y antes de llegar al fondo se abre una corta galería a la derecha que termina en una cámara abierta a la intemperie por fractura de la roca; al final, la galería principal gira a la izquierda para abrirse a otra cámara cuyo interior está bastante colmatado debido a filtraciones de agua, piedras y tierra.

Cueva ermita Virgen de la Alegría.-1Galería de entrada a la cueva de la ermita de Nuestra Señora de la Alegría de Monzón.

En la partida de Castó, perteneciente a Sesa, casi en el límite con el pueblo de Novales, nos encontramos con un conjunto pétreo diferente a todos los estudiados, al tratarse de una cueva abierta por su parte superior con alguna finalidad que desconocemos. En la cara frontal de la roca se observa un gran agujero, pero una vez encima de ella una amplia abertura de origen antrópico comunica con el interior facilitando el acceso por un lateral. Esta es la única cueva que podríamos decir que no sigue los cánones de las estudiadas, pero que parece haber tenido algún destino cultual ya que muestra cinco cazoletas talladas en el extremo superior orientadas hacia los campos de labor, y alguna otra en la superficie opuesta.

Abierta de Castó. 2-1

Abierta de Castó 2-1

Abierta de Castó 3-1

Abierta Castó.-1  Cueva Abierta de Castó de Sesa. Interior y cazoletas de la parte superior.

Cuando se excavaron las cámaras de las cuevas de Ripas Altas y de la Casa Monte Tubo de San Lorenzo de Flumen y de la Caseta de los Moros de Bespén, se respetó la forma de una columna que bien podría haber servido de refuerzo que evitara el agrietamiento de la roca.

Casa Monte Tubo. SLF-1Cueva de la Casa Monte Tubo.             

Caseta de los Moros.- Bespén Caseta de los Moros de Bespén

Debemos destacar que la Peña Lucía de Tramaced no es una peña sola con su cueva, sino un conjunto de tres rocas; una de ellas tiene talladas en su plataforma superior dos tumbas y unas pilas para recoger el agua, y en uno de sus lados una inscultura que parece mostrarnos una forma fálica con dos testículos; la segunda roca es la que aloja la cueva en su interior; y la tercera tiene forma fálica. Manuel Benito señala que en una piedra se nace y en la otra se muere, o al revés, en una se muere y en otra se renace, es como si el ciclo del alma se pudiera hacer completo en este complejo funerario y fertilizador.

Peña Lucía. 4 Tramaced-1Conjunto de la Peña Lucía en Tramaced.

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Tumbas talladas en la roca y cazoletas.

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Inscultura que muestra una forma fálica.

Peña Lucía. 1-1

Entrada a la cueva.

Peña Lucía 2-1

Piedra fálica junto a la peña de la cueva.

Dentro de un pinar de repoblación cercano al pueblo de colonización de Montesusín nos encontramos con un conjunto pétreo que, por su configuración y por los restos de sílex y de cerámica que los vecinos hallaron hace algunas décadas, bien podría remitirnos a un posible yacimiento de orígenes prerromanos. A unos 300 metros se localiza un alargado y poco elevado bloque de piedra arenisca, rematado a ras de suelo en uno de sus extremos por la boca de la cueva de La Cardeta, a la que se accede por una galería con giro a la derecha y sin embocadura para entrar en la cámara. En el exterior del mismo conjunto rocoso, a unos metros de la entrada, se rebajó una plataforma a modo de banco, con un orificio de salida, al pie y en el centro, en forma de embudo hacia el suelo. Esta especie de altarcillo bien podría haber sido destinado a la realización de sacrificios de animales, vertiéndose la sangre a la tierra a través del orificio, con un posible fin fecundante.

Cueva La Cardeta 2. Montesusín.-1 Conjunto de rocas en círculo.

Cueva La Cardeta 1.- Montesusín.-1Posible altar rupestre en la cueva de La Cardeta de Montesusín.

En resumen, este tipo de cuevas, de las que se han localizado cuarenta y cinco ejemplares en el Alto Aragón, tienen en general una misma tipología, aunque algunas de ellas muestren ciertas singularidades. Se accede por una estrecha galería que luego gira en ángulo hacia derecha o izquierda, según lo permita la propia roca, para alcanzar una embocadura superior, de mayor o menor tamaño, por la que se accede a una cámara de reducidas dimensiones. Esta distribución sugiere que en su interior se celebraran rituales que requerían intimidad.

La Copera 2.- SLF-1Interior de la cueva de La Copera de San Lorenzo de Flumen.

Peña Semuro 2. Piracés.-1Embocadura de la cueva de Semuro de Piracés.


Silvano 2.- SLF-1Detalle de la cueva Silvano o  Seminario de San Lorenzo de Flumen.

 (Fin de la Tercera parte)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

     

 

 

CUEVAS RITUALES EN EL ALTO ARAGÓN (Segunda parte)

(Segunda Parte)

LA TIPOLOGÍA DE LAS CUEVAS:

La tipología general de estas cuevas consiste en una boca de entrada  hacia una galería que unas veces está a ras de suelo, otras a media altura en la roca y algunas en la zona más elevada, alcanzable únicamente con escalera. La galería, por la que solo se puede entrar de rodillas, sigue una línea recta hasta que a un metro o poco más de distancia gira en ángulo casi recto hacia derecha o izquierda, adentrándose en la roca por otro tramo de similares dimensiones hasta llegar a una estrecha embocadura en la parte superior que se abre a una cámara y por la que, en algunos casos, cabe justo el cuerpo de una persona. Este tramo final de la galería hacia la embocadura, nos muestra una imagen que, por su forma, bien puede representar el útero materno. La reducida embocadura se abre a una cámara totalmente cerrada en el interior de la roca y de poca superficie, pues en todos los casos solo se puede permanecer sentado o acostado, y su capacidad puede variar entre las dos y cinco o seis personas.

Peña La Mora 1. Huerto-1Para entrar en algunas cuevas se necesita escalera. Peña Mora de Huerto.

El Juncar 2.- SLF-1Entrada a la cueva El Juncar de San Lorenzo de Flumen.

Agujero de Mazú. Torres de Montes.Galería con giro en ángulo.    

Puymelero-1 Embocadura de acceso a la cámara.

Cueva La Cardeta 3. Montesusín.-1Interior de la cueva de La Cardeta de Montesusín.

Quince de estas cuevas están excavadas siguiendo estos patrones de galería con curva y embocadura que permiten acceder a la cámara situada en un nivel superior. Esta configuración de la cueva y de su acceso impide que desde el exterior se pueda ver lo que ocurre en el interior y, al revés, desde el interior no hay un contacto visual con lo que acontece en el exterior.

Cueva Semuro.- Piracés.-1Embocadura de la cueva Semuro de Piracés

Cueva Eloy Ibáñez. SLF-1

Embocadura de la cueva Eloy Ibáñez de San Lorenzo de Flumen.

Otras ocho cuevas fueron excavadas con la misma estructura de galería con giro pero sin embocadura hacia el plano superior, entrando directamente en la cámara. Una de estas cuevas, la de Ripas Altas en San Lorenzo de Flumen, una columna que divide el final de la galería en dos espacios con ligera embocadura lo que da la impresión de disponer de dos entradas a la cámara o una entrada y una salida siguiendo algún ritual concreto.

Ripas Altas. SLF-1Interior de la cueva de Ripas Altas con columna y dos entradas.

En tres de las cuevas la galería conduce directamente a la cámara sin que se produzca una curva en el trazado. Una de ellas es la del Tozal Moro de Alberuela de Tubo que termina en una embocadura superior abierta a la cámara. A pesar de esta conexión más directa, la comunicación visual entre el interior y el exterior es totalmente nula. Sí que habría un contacto visual directo con la zona externa en la cueva As Lluellas de Torres de Montes, cuya corta galería entra directamente en la cámara; pero la proximidad de esta cueva al río nos hace pensar en una posible erosión o fragmentación de parte de la roca, como consecuencia de las riadas eventuales.

Tozal Moro de Alberuela de Tubo                  Tozal Moro de Alberuela de Tubo.                     

As Lluellas de Torres de Montes-1As Lluellas de Torres de Montes.

Y otra cueva en la que, en un principio, el espacio ritual parece tener una comunicación visual con el interior al entrar la galería directa hacia la cámara es la de Las Lanas en Bolea, la más occidental de este tipo de cavidades; pero una vez en el interior, se observa en uno de sus laterales una pequeña cavidad tallada en la que cabe una persona en cuclillas, quedando totalmente oculta a la observación desde el exterior.

Cueva de Las Lanas. Bolea.-1

Cueva de las Lanas 3. Bolea.-1

Cueva de Las Lanas 2. Bolea.-1Interior de la cueva Las Lanas de Bolea.

De todas estas oquedades rituales debemos destacar, especialmente, la Cueva de los Moros en Bespén, pues es la única que tiene dos aberturas, una de entrada y otra de salida. La primera se excavó en la pared de la roca a unos dos metros del suelo; la galería gira a la derecha y en un corto segundo tramo se abre a la cámara directamente, sin embocadura. Esta cámara la podríamos clasificar como grande dentro de las de este grupo que hemos estudiado, pues pueden alojarse unas cuatro o cinco personas sentadas. A un metro escaso de la entrada arranca desde el interior de la cámara otra galería, en este caso de salida pues tras un tramo recto adopta una forma tubular inclinada y estrecha en tobogán, con una serie de protuberancias que sugieren el interior de la vagina, por el que se puede descender hasta el suelo. Debido a su estrechez, por la oscuridad y por el impuso que hay que dar, la persona que desciende por esta galería tiene la sensación de volver a renacer a la vida, de ser expulsada desde el interior de la cueva, desde el vientre de la Madre Tierra, a través de un cuello uterino que se abre al exterior.

Cueva de los Moros 1.- Bespén.-1Cueva de los Moros de Bespén, con entrada y salida.

Cueva de los Moros 3.- Bespén-1

Interior de la cámara.

Cueva de los Moros 4.- Bespén.-1

Inicio de la galería de descenso desde la cámara.

Cueva de los Moros 5. Bespén.-1

Vista desde debajo de la galería de descenso.

Cueva de los Moros 2.- Bespén.-1Tramo final de la galería de salida.

En el término de Tresplano o Algarillo en Torres de Montes hay excavada en una gran mole de arenisca una cueva a ras de suelo. Su galería de entrada está picada en línea recta, es corta y termina en una pequeña cámara de unos dos metros de diámetro y escasa altura. A través de una angosta embocadura, esta primera sala se abre en su parte superior a otra cámara también de reducidas dimensiones, cuya disposición no permite ver lo que pueda ocurrir en el interior.

Cueva Tresplano 2. Torres de Montes-1Primera cámara y embocadura de acceso a la segunda cámara en la cueva de Tresplano de Torres de Montes.

En la Casa Monte Tubo de San Lorenzo de Flumen hemos hallado el caso de una roca en la que se excavaron dos cuevas. Es una roca exenta fragmentada por una de sus paredes, por lo que han quedado a la vista las mitades de las dos cámaras, cuyas entradas se picaron en lados opuestos, con las correspondientes galerías y embocaduras.

Casa Monte Tubo 2. SLF-1Casa Monte Tubo con dos cuevas. Se aprecia la entalladura que sería la galería de entrada a la cueva de la derecha. La entrada de la cueva del lado izquierdo se talló por el lateral opuesto.

Podemos tener un caso similar en la cueva de La Tinaja de Venta de Ballerías, cuyo interior y la cámara de entrada también quedan a la vista debido al corte frontal de la roca; pero además hay otra media cavidad de similares dimensiones a la de la cámara, que bien pudiera tratarse de una segunda cueva comunicada con la primera.

La Tinaja.-1Cueva de La Tinaja de Venta de Ballerías.

Y también en San Lorenzo de Flumen, en la fragmentada y erosionada roca del Agujero, se aprecian las entalladuras que nos hacen suponer que allí hubo cuatro cuevas a las que se accedía a través de dos embocaduras.

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(Fin de la Segunda Parte.)

CUEVAS RITUALES EN EL ALTO ARAGÓN (Primera parte)

Interior de una cueva ritual

CUEVAS RITUALES EN EL ALTO ARAGÓN

Autor: Eugenio Monesma Moliner

Noviembre de 2013

INTRODUCCIÓN:

Hace más de 25 años que Manuel Benito inició un trabajo de investigación sobre las cuevas “fecundantes” en el Alto Aragón, únicas en Europa, como bien aseguró el catedrático de Historia Antigua, Antonino González Blanco, conocedor de algunas de ellas. Dos años después de su fallecimiento he retomado esta investigación, en cuyos inicios participé, ampliándola a todo tipo de piedras rituales, altares rupestres y otros elementos pétreos de uso funcional, con el objetivo de documentar este tipo de lugares de interés etno-arqueológico. En una primera fase recorrimos con Alicia Gallán todas las cuevas que Manuel Benito publicó en su trabajo Piedras y ritos en el Alto Aragón, añadiendo otras nuevas que no estaban localizadas. Toda esta información recopilada sirve de base para realizar los estudios comparativos con elementos pétreos de similares características y usos que se han documentado en otros lugares del mundo.

EL TERRITORIO:

El siguiente trabajo trata de dar a conocer la existencia de una serie de 45 cuevas excavadas por el hombre en roca arenisca, que se localizan en un territorio al sur de las sierras prepirenaicas de la provincia de Huesca, que ocupa unos 80 kms de largo por unos 30 de ancho, entre el río Gállego por occidente y en el límite de la provincia por oriente. El paisaje que acoge estas oquedades lo atraviesan de norte a sur los ríos Gállego, Sotón, Flumen, Guatizalema, Alcanadre y Cinca, con sus correspondientes barrancos que se abren en llanuras propicias para los cultivos, donde emergen rocas de arenisca que resaltan en el paisaje. (Ver mapa al final del trabajo)

En relación con la presencia de agua podríamos establecer dos zonas de localización de cuevas en el territorio. La primera sería aquella en la que estas estancias antrópicas están situadas cerca de los ríos o de barrancos con cauce ocasional, recibiendo los beneficios de sus aguas. Y la segunda, la parte sur de este territorio estudiado, allí donde se concentra un mayor número de cuevas, donde la pluviosidad es escasa y el terreno árido, lo que no quiere decir que este paisaje sea actualmente el mismo que hace más de dos mil años.

Históricamente estamos hablando de un amplio territorio que, antes de la romanización, fue ocupado por los ilergetes.

TOPONIMIA Y TRADICIÓN ORAL:

Algunas de estas cuevas han sido llamadas “de los moros”. Hasta nosotros ha llegado multitud de topónimos relacionados con “moros” y “moras” en cimas, dólmenes, montañas, cuevas (algunas usadas como ermitas) y peñascos. La tradición oral, instigada por las creencias católicas, ha dado este nombre a todo aquello que no entraba dentro de los cánones del cristianismo, es decir, lo pagano; todo lo relacionado con las épocas paleolítica o neolítica era “moro”, lo íbero era “moro”, lo romano era “moro”, etc. Los llamados “moros” o “gentiles”  siempre se han considerado como símbolo de paganismo. El topónimo de “moros” o “moras” en varias de las cuevas objeto de este estudio sigue vivo en la memoria colectiva.

Pero la tradición oral apenas aporta datos sobre el posible uso ritual de este tipo de cavidades. En el caso de la Peña La Mora de Huerto, la señora Elisa Laúna nos informó que, según la tradición, ésa era la tumba de una reina mora: “En la Peña de la Mora vivía, según mi abuela, según la leyenda, vivía una mora. Y decían que la llamaban de la fertilidad; y que cuando se casaban las novias iban allí para ver de tener hijos. E iban allí a la peña, que dicen, yo no he estado nunca, que subían y todo, que había escaleras, pero dicen que hay una piedra que se sentaban allí las novias para poder tener hijos, que la llamaban la piedra de la fertilidad. Que había una piedra que dice que tiene forma de vagina. Me lo contaba mi abuela que se llamaba Amalia.”

Otro testimonio de la tradición oral que nos conduce a un posible ritual de fecundidad de la mujer es el que en Ibieca nos facilitó Jesús Arilla sobre la cueva de la Peña Mora: “La Peña Mora, según la tradición era la cueva de la fertilidad. Decían que había allí un monje y les hacía ir a las mujeres solteras o a las casadas que no podían tener hijos y pasaban con las posaderas arrastras por la piedra aquella y eso ya las fertilizaba para siempre. Pero la leyenda dice que era otra cosa peor, que el monje se quería aprovechar de ellas. Pues claro, los mayores lo han contado eso, que decían que si la cosa se fraguaba de esa manera.”  Manuel Benito, en sus investigaciones, recogió testimonios de que las niñas de Angüés iban allí a deslizarse y rompían las bragas.

Joaquín Blanco, vecino de Sesa, lo único que nos puede decir de la Cueva de La Ratona y la de Castó relacionado con la mujer es que normalmente eran frecuentadas por las chicas jóvenes del pueblo. “Salíamos a merendar por allí por el río y las chicas siempre se tiraban más para aquí para la cueva ésta. Nosotros siempre nos íbamos para el otro lado, hacia el río, para las fuentes y así, no sé a santo de qué. Del 50 al 55 o por allí, en esa época.”

En la zona de San Lorenzo de Flumen, que es la que cuenta con una mayor densidad de cuevas, no hay tradición oral pues se trata de un pueblo de colonización cuyos vecinos llegaron hace poco más de cincuenta años. También por ese motivo muchos de los topónimos aluden a los nombres de los propietarios de las fincas y unos pocos a la denominación del conjunto rocoso.

Hemos recogido, además, testimonios de tradición oral sobre ritos propiciatorios de la fertilidad en rocas de arenisca singulares existentes en este mismo territorio, como son la Peña Os Bozos de Labata, la Peña de Santa Lucía en Azara, la Peña de los Moros en Santa Eulalia la Mayor y la Peña Mujer de Velillas, informándonos sobre esta última que el ritual consistía en dar tres vueltas a la piedra rezando unas oraciones y frotando la barriga en su superficie.

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Peña de los Moros de Santa Eulalia la Mayor.

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Peña Os Bozos de Labata.

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Peña de Santa Lucía de Azara.

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Peña Mujer de Velillas.

(Fin de la primera parte)