LA LANA (8ª Parte y última)

El poder calorífico de la lana le otorga un uso determinante para afrontar los fríos del invierno. Con la lana también se rellenaban unos cobertores de pequeño tamaño que colocados en la cama servían para dar calor a los pies. Sobore una doble tela de colchón se colocaba bien ahuecada la lana y luego se cerraba por ambas caras. Al igual que los colchoneros hacían su trabajo, luego había que coser con tiras de tela las dos caras del cobertor para que la lana no se moviera.

Del cuidado de las ovejas a la elaboración de las prendas y ropas de lana hay un trayecto por el que ha pasado la vida y la historia de las gentes de San Juan de Plan. Oficios y usos que antaño eran cotidianos en los valles pirenaicos van quedando relegados en la memoria de sus moradores.

LA LANA (7ª Parte)

El ovillo de hilo de lana era la pieza que se utilizaba directamente para confeccionar las prendas, tanto si se tejían a mano como si se trabajaban en el telar. Anita ya tiene preparados algunos ovillos para tejer un par de calcetines. La tradición artesana del hilado de la lana todavía pervive entre algunas mujeres de San Juan de Plan, como una actividad complementaria por mantener aquellos viejos oficios que formaron parte de su vida y que son un recuerdo de su rico pasado.

LA LANA (6ª Parte)

En el ovillo resultante se han unido los hilos de las dos fusadas sin entrelazarse. Ahora llega el momento de unir ambos hilos con el fuso de torcer. “Esto es torcer. Como ya hemos igualado las fusadas, pues ahora hay que torcer el hilo para que queden las dos fusadas bien unidas”. Para unir las fusadas, hay que hacer girar el fuso de torcer con la mano en el muslo y lanzarlo al aire sujeto con el hilo con la otra mano sin que llegue a tocar en el suelo; el giro del fuso hace que los dos hilos se trencen entre sí; luego sólo queda bobinar la parte trenzada en el fuso y repetir la misma operación hasta que éste ya está lleno.

LA LANA (5ª Parte)

Cuando la lana está limpia, escarmenada y cardada llega el momento de pasar al hilado. Para hilar la lana mientras las mujeres realizaban las labores de pastoreo, primero había que “enrocarla” en la rueca, que era un palo abierto en uno de sus extremos formando una malla. Ya en los hogares, durante las veladas, las mujeres hilaban directamente del canasto. Hilar consiste en retorcer las fibras de lana para formar un hilo de un grueso determinado. Para hilar, las mujeres de San Juan de Plan toman la lana de la rueca o de la canasta con sus dedos y con la otra mano imprimen un movimiento de rotación al “fuso”, que es la pieza en que se recoge el hilado. El grosor y la calidad del hilo dependerán de la habilidad de la hilandera. Las fusadas que las mujeres han hilado por separado hay que juntarlas de dos en dos en un solo ovillo de modo que se equilibren en su longitud.

LA LANA (4ª Parte)

Para que la lana limpia y escarmenada se pueda hilar con facilidad, hay que cardarla. Las cardas son unas paletas de madera repletas de puntas de alambre por una de sus caras que sirven para peinar la lana y dejarla suave y vaporosa. “Según cómo cardas, las cardas también apedregan la lana; entonces, al estar apedregada la lana pues no sale el hilo tan bonico y no se hila tan fácilmente, es más difícil hilarlo; hay que llevarla suave y nunca apretar las cardas para que salga la lana siempre suave.”

LA LANA (3ª Parte)

El buen día ha permitido a estas mujeres de San Juan de Plan salir al exterior para iniciar el procesado de la lana, que comienza por “escarmená”, nombre que recibe el primer raleado. “Esto se llama escarmená. Como véis está unida la lana y hay que separarla con los dedos para hacerla más esponjosa, más toba.”. Una vez que la lana está escarmenada gana volumen y finura, quedando lista para continuar con el siguiente proceso.

LA LANA (2ª Parte)

El río Cinqueta discurre con viveza a su paso por San Juan de Plan. Sus frías aguas, procedentes de las altas montañas, acentúan el esfuerzo físico que de por sí tiene el lavado de la lana y de la ropa. Arrodilladas en los cantos rodados, las mujeres vuelcan los canastos en el río para empapar la lana y golpearla sobre las piedras con las paletas. Los golpes con la paleta son el remedio para extraer la suciedad de la lana y de las prendas de trabajo que también han bajado al río. El que la lana y la ropa se sequen más o menos rápido incide directamente en el peso de la carga al regresar a la casa.

LA LANA (1ª Parte)

En el Valle de Chistau la agricultura y la ganadería han sido fuentes de alimentación y de obtención de fibras para la indumentaria. El ganado ovino era cuidado con esmero para alimentarse con su carne y aprovechar la lana. A finales de la primavera las ovejas eran esquiladas. Esta operación aliviaba a los animales frente a los calores que se avecinaban y permitía a los habitantes del valle usar la lana para combatir los rigores del duro invierno. El trabajo de acondicionar la lana para usarla como materia prima textil es una tarea que asumían las mujeres de San Juan de Plan. La lana esquilada está sucia y apelmazada, por lo que necesitará varios lavados; el primero de ellos es en un caldero con agua caliente para que los vellones suelten la grasa y la suciedad. El agua utilizada para lavar la lana, llamada “lanada”, contiene lanolina y se va escurriendo poco a poco; esta “lanada” se aprovecha para poner a remojo la ropa sucia que, como dicen las mujeres, es el mejor detergente.

LA HIERBA EN EL PIRINEO (7ª y última parte)

Esas mismas fechas, de Virgen a Virgen como dicen en San Juan de Plan, es decir, desde el 15 de agosto al 8 de septiembre, son las más indicadas para cortar las ramas de los fresnos antes de que rebroten. “Fer garberas de freixel” se llama a la prematura poda de estos árboles y al almacenamiento de sus ramas y hojas en la horquilla del propio fresno, para utilizarlas, mezcladas con hierba, como complemento alimenticio para los animales en el invierno.

Algunas de estas formas tradicionales de corte, transporte y almacenamiento de la hierba en los valles pirenaicos se conservan dada la imposibilidad de acceder con las máquinas a algunos prados más pendientes y dificultosos. No obstante, la mecanización ha llegado a los prados llanos y accesibles de estos valles.

LA HIERBA EN EL PIRINEO (6ª Parte)

Vamos a seguir almacenando la hierba en el Pirineo. En Abella, el transporte de pequeñas cantidades de hierba se hace llevando en la cabeza las “truezas”, que son fajos atados con cuerdas o ramales. Cuando queda totalmente lleno el yerbero de la borda se recurre al almacenamiento en “niedas”, “bargas” o “borguiles”. Sobre una base cuadrada de palos con un eje central y vertical, llamado “barguilero”, se va amontonando la hierba con la horca “barguilera”. Los prados dallados durante los meses estivales todavía pueden dar hierba fina a finales del mes de septiembre para un segundo corte llamado “rebasto”. Este último corte viene a marcar el final de la recolección de la hierba.