CUEVAS RITUALES EN EL ALTO ARAGÓN (Segunda parte)

(Segunda Parte)

LA TIPOLOGÍA DE LAS CUEVAS:

La tipología general de estas cuevas consiste en una boca de entrada  hacia una galería que unas veces está a ras de suelo, otras a media altura en la roca y algunas en la zona más elevada, alcanzable únicamente con escalera. La galería, por la que solo se puede entrar de rodillas, sigue una línea recta hasta que a un metro o poco más de distancia gira en ángulo casi recto hacia derecha o izquierda, adentrándose en la roca por otro tramo de similares dimensiones hasta llegar a una estrecha embocadura en la parte superior que se abre a una cámara y por la que, en algunos casos, cabe justo el cuerpo de una persona. Este tramo final de la galería hacia la embocadura, nos muestra una imagen que, por su forma, bien puede representar el útero materno. La reducida embocadura se abre a una cámara totalmente cerrada en el interior de la roca y de poca superficie, pues en todos los casos solo se puede permanecer sentado o acostado, y su capacidad puede variar entre las dos y cinco o seis personas.

Peña La Mora 1. Huerto-1Para entrar en algunas cuevas se necesita escalera. Peña Mora de Huerto.

El Juncar 2.- SLF-1Entrada a la cueva El Juncar de San Lorenzo de Flumen.

Agujero de Mazú. Torres de Montes.Galería con giro en ángulo.    

Puymelero-1 Embocadura de acceso a la cámara.

Cueva La Cardeta 3. Montesusín.-1Interior de la cueva de La Cardeta de Montesusín.

Quince de estas cuevas están excavadas siguiendo estos patrones de galería con curva y embocadura que permiten acceder a la cámara situada en un nivel superior. Esta configuración de la cueva y de su acceso impide que desde el exterior se pueda ver lo que ocurre en el interior y, al revés, desde el interior no hay un contacto visual con lo que acontece en el exterior.

Cueva Semuro.- Piracés.-1Embocadura de la cueva Semuro de Piracés

Cueva Eloy Ibáñez. SLF-1

Embocadura de la cueva Eloy Ibáñez de San Lorenzo de Flumen.

Otras ocho cuevas fueron excavadas con la misma estructura de galería con giro pero sin embocadura hacia el plano superior, entrando directamente en la cámara. Una de estas cuevas, la de Ripas Altas en San Lorenzo de Flumen, una columna que divide el final de la galería en dos espacios con ligera embocadura lo que da la impresión de disponer de dos entradas a la cámara o una entrada y una salida siguiendo algún ritual concreto.

Ripas Altas. SLF-1Interior de la cueva de Ripas Altas con columna y dos entradas.

En tres de las cuevas la galería conduce directamente a la cámara sin que se produzca una curva en el trazado. Una de ellas es la del Tozal Moro de Alberuela de Tubo que termina en una embocadura superior abierta a la cámara. A pesar de esta conexión más directa, la comunicación visual entre el interior y el exterior es totalmente nula. Sí que habría un contacto visual directo con la zona externa en la cueva As Lluellas de Torres de Montes, cuya corta galería entra directamente en la cámara; pero la proximidad de esta cueva al río nos hace pensar en una posible erosión o fragmentación de parte de la roca, como consecuencia de las riadas eventuales.

Tozal Moro de Alberuela de Tubo                  Tozal Moro de Alberuela de Tubo.                     

As Lluellas de Torres de Montes-1As Lluellas de Torres de Montes.

Y otra cueva en la que, en un principio, el espacio ritual parece tener una comunicación visual con el interior al entrar la galería directa hacia la cámara es la de Las Lanas en Bolea, la más occidental de este tipo de cavidades; pero una vez en el interior, se observa en uno de sus laterales una pequeña cavidad tallada en la que cabe una persona en cuclillas, quedando totalmente oculta a la observación desde el exterior.

Cueva de Las Lanas. Bolea.-1

Cueva de las Lanas 3. Bolea.-1

Cueva de Las Lanas 2. Bolea.-1Interior de la cueva Las Lanas de Bolea.

De todas estas oquedades rituales debemos destacar, especialmente, la Cueva de los Moros en Bespén, pues es la única que tiene dos aberturas, una de entrada y otra de salida. La primera se excavó en la pared de la roca a unos dos metros del suelo; la galería gira a la derecha y en un corto segundo tramo se abre a la cámara directamente, sin embocadura. Esta cámara la podríamos clasificar como grande dentro de las de este grupo que hemos estudiado, pues pueden alojarse unas cuatro o cinco personas sentadas. A un metro escaso de la entrada arranca desde el interior de la cámara otra galería, en este caso de salida pues tras un tramo recto adopta una forma tubular inclinada y estrecha en tobogán, con una serie de protuberancias que sugieren el interior de la vagina, por el que se puede descender hasta el suelo. Debido a su estrechez, por la oscuridad y por el impuso que hay que dar, la persona que desciende por esta galería tiene la sensación de volver a renacer a la vida, de ser expulsada desde el interior de la cueva, desde el vientre de la Madre Tierra, a través de un cuello uterino que se abre al exterior.

Cueva de los Moros 1.- Bespén.-1Cueva de los Moros de Bespén, con entrada y salida.

Cueva de los Moros 3.- Bespén-1

Interior de la cámara.

Cueva de los Moros 4.- Bespén.-1

Inicio de la galería de descenso desde la cámara.

Cueva de los Moros 5. Bespén.-1

Vista desde debajo de la galería de descenso.

Cueva de los Moros 2.- Bespén.-1Tramo final de la galería de salida.

En el término de Tresplano o Algarillo en Torres de Montes hay excavada en una gran mole de arenisca una cueva a ras de suelo. Su galería de entrada está picada en línea recta, es corta y termina en una pequeña cámara de unos dos metros de diámetro y escasa altura. A través de una angosta embocadura, esta primera sala se abre en su parte superior a otra cámara también de reducidas dimensiones, cuya disposición no permite ver lo que pueda ocurrir en el interior.

Cueva Tresplano 2. Torres de Montes-1Primera cámara y embocadura de acceso a la segunda cámara en la cueva de Tresplano de Torres de Montes.

En la Casa Monte Tubo de San Lorenzo de Flumen hemos hallado el caso de una roca en la que se excavaron dos cuevas. Es una roca exenta fragmentada por una de sus paredes, por lo que han quedado a la vista las mitades de las dos cámaras, cuyas entradas se picaron en lados opuestos, con las correspondientes galerías y embocaduras.

Casa Monte Tubo 2. SLF-1Casa Monte Tubo con dos cuevas. Se aprecia la entalladura que sería la galería de entrada a la cueva de la derecha. La entrada de la cueva del lado izquierdo se talló por el lateral opuesto.

Podemos tener un caso similar en la cueva de La Tinaja de Venta de Ballerías, cuyo interior y la cámara de entrada también quedan a la vista debido al corte frontal de la roca; pero además hay otra media cavidad de similares dimensiones a la de la cámara, que bien pudiera tratarse de una segunda cueva comunicada con la primera.

La Tinaja.-1Cueva de La Tinaja de Venta de Ballerías.

Y también en San Lorenzo de Flumen, en la fragmentada y erosionada roca del Agujero, se aprecian las entalladuras que nos hacen suponer que allí hubo cuatro cuevas a las que se accedía a través de dos embocaduras.

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(Fin de la Segunda Parte.)

CUEVAS RITUALES EN EL ALTO ARAGÓN (Primera parte)

Interior de una cueva ritual

CUEVAS RITUALES EN EL ALTO ARAGÓN

Autor: Eugenio Monesma Moliner

Noviembre de 2013

INTRODUCCIÓN:

Hace más de 25 años que Manuel Benito inició un trabajo de investigación sobre las cuevas “fecundantes” en el Alto Aragón, únicas en Europa, como bien aseguró el catedrático de Historia Antigua, Antonino González Blanco, conocedor de algunas de ellas. Dos años después de su fallecimiento he retomado esta investigación, en cuyos inicios participé, ampliándola a todo tipo de piedras rituales, altares rupestres y otros elementos pétreos de uso funcional, con el objetivo de documentar este tipo de lugares de interés etno-arqueológico. En una primera fase recorrimos con Alicia Gallán todas las cuevas que Manuel Benito publicó en su trabajo Piedras y ritos en el Alto Aragón, añadiendo otras nuevas que no estaban localizadas. Toda esta información recopilada sirve de base para realizar los estudios comparativos con elementos pétreos de similares características y usos que se han documentado en otros lugares del mundo.

EL TERRITORIO:

El siguiente trabajo trata de dar a conocer la existencia de una serie de 45 cuevas excavadas por el hombre en roca arenisca, que se localizan en un territorio al sur de las sierras prepirenaicas de la provincia de Huesca, que ocupa unos 80 kms de largo por unos 30 de ancho, entre el río Gállego por occidente y en el límite de la provincia por oriente. El paisaje que acoge estas oquedades lo atraviesan de norte a sur los ríos Gállego, Sotón, Flumen, Guatizalema, Alcanadre y Cinca, con sus correspondientes barrancos que se abren en llanuras propicias para los cultivos, donde emergen rocas de arenisca que resaltan en el paisaje. (Ver mapa al final del trabajo)

En relación con la presencia de agua podríamos establecer dos zonas de localización de cuevas en el territorio. La primera sería aquella en la que estas estancias antrópicas están situadas cerca de los ríos o de barrancos con cauce ocasional, recibiendo los beneficios de sus aguas. Y la segunda, la parte sur de este territorio estudiado, allí donde se concentra un mayor número de cuevas, donde la pluviosidad es escasa y el terreno árido, lo que no quiere decir que este paisaje sea actualmente el mismo que hace más de dos mil años.

Históricamente estamos hablando de un amplio territorio que, antes de la romanización, fue ocupado por los ilergetes.

TOPONIMIA Y TRADICIÓN ORAL:

Algunas de estas cuevas han sido llamadas “de los moros”. Hasta nosotros ha llegado multitud de topónimos relacionados con “moros” y “moras” en cimas, dólmenes, montañas, cuevas (algunas usadas como ermitas) y peñascos. La tradición oral, instigada por las creencias católicas, ha dado este nombre a todo aquello que no entraba dentro de los cánones del cristianismo, es decir, lo pagano; todo lo relacionado con las épocas paleolítica o neolítica era “moro”, lo íbero era “moro”, lo romano era “moro”, etc. Los llamados “moros” o “gentiles”  siempre se han considerado como símbolo de paganismo. El topónimo de “moros” o “moras” en varias de las cuevas objeto de este estudio sigue vivo en la memoria colectiva.

Pero la tradición oral apenas aporta datos sobre el posible uso ritual de este tipo de cavidades. En el caso de la Peña La Mora de Huerto, la señora Elisa Laúna nos informó que, según la tradición, ésa era la tumba de una reina mora: “En la Peña de la Mora vivía, según mi abuela, según la leyenda, vivía una mora. Y decían que la llamaban de la fertilidad; y que cuando se casaban las novias iban allí para ver de tener hijos. E iban allí a la peña, que dicen, yo no he estado nunca, que subían y todo, que había escaleras, pero dicen que hay una piedra que se sentaban allí las novias para poder tener hijos, que la llamaban la piedra de la fertilidad. Que había una piedra que dice que tiene forma de vagina. Me lo contaba mi abuela que se llamaba Amalia.”

Otro testimonio de la tradición oral que nos conduce a un posible ritual de fecundidad de la mujer es el que en Ibieca nos facilitó Jesús Arilla sobre la cueva de la Peña Mora: “La Peña Mora, según la tradición era la cueva de la fertilidad. Decían que había allí un monje y les hacía ir a las mujeres solteras o a las casadas que no podían tener hijos y pasaban con las posaderas arrastras por la piedra aquella y eso ya las fertilizaba para siempre. Pero la leyenda dice que era otra cosa peor, que el monje se quería aprovechar de ellas. Pues claro, los mayores lo han contado eso, que decían que si la cosa se fraguaba de esa manera.”  Manuel Benito, en sus investigaciones, recogió testimonios de que las niñas de Angüés iban allí a deslizarse y rompían las bragas.

Joaquín Blanco, vecino de Sesa, lo único que nos puede decir de la Cueva de La Ratona y la de Castó relacionado con la mujer es que normalmente eran frecuentadas por las chicas jóvenes del pueblo. “Salíamos a merendar por allí por el río y las chicas siempre se tiraban más para aquí para la cueva ésta. Nosotros siempre nos íbamos para el otro lado, hacia el río, para las fuentes y así, no sé a santo de qué. Del 50 al 55 o por allí, en esa época.”

En la zona de San Lorenzo de Flumen, que es la que cuenta con una mayor densidad de cuevas, no hay tradición oral pues se trata de un pueblo de colonización cuyos vecinos llegaron hace poco más de cincuenta años. También por ese motivo muchos de los topónimos aluden a los nombres de los propietarios de las fincas y unos pocos a la denominación del conjunto rocoso.

Hemos recogido, además, testimonios de tradición oral sobre ritos propiciatorios de la fertilidad en rocas de arenisca singulares existentes en este mismo territorio, como son la Peña Os Bozos de Labata, la Peña de Santa Lucía en Azara, la Peña de los Moros en Santa Eulalia la Mayor y la Peña Mujer de Velillas, informándonos sobre esta última que el ritual consistía en dar tres vueltas a la piedra rezando unas oraciones y frotando la barriga en su superficie.

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Peña de los Moros de Santa Eulalia la Mayor.

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Peña Os Bozos de Labata.

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Peña de Santa Lucía de Azara.

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Peña Mujer de Velillas.

(Fin de la primera parte)